05-feb-2012
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El teléfono
A la derecha del escenario, un teléfono rojo y sonando, sobre un pedestal de mármol blanco; contrasta con el fondo negro del telón cerrado. El personaje entra caminando por la izquierda.
Escena uno
Personaje: Hombre de sandalias y toga blanca atada a la cintura, larga barba y pelo blanco también, aureola sobre su cabeza.
Ring… ring…
—Hola…
—Si… mi Señor, aquí el Papa
—¿De cual religión?
—Católica mi Señor
—Pues te equivocaste de número, yo soy el Dios de los Musulmanes; los seguidores de Jesús van por el interno 33, luego se divide… allí están todas las opciones
—Ah… disculpe
Dios cuelga y se queda allí parado. El teléfono vuelve a sonar.
—Hola…
—Si… ¿con el Dios de la religión Católica…?
—… apostólica romana, aquí es
—Por fin, soy yo; el Papa mi Señor
—Dime hijo mío, ¿has llamado para confesarte?
—En realidad… quería pedirle un milagrito Padre
—¿Otro más?
—Son tiempos difíciles Padre, tenemos mucha competencia en estos días
—Me imagino, querrás alguna inundación… con plaga incluida obviamente; te va a costar quinientos ave Maria y mil padre Nuestros
—No Padre, tranquilo, que para eso tenemos bombas. Yo quería pedirle, que autorice algunos cambios en la iglesia, fíjese que entre la competencia… incluso pueden casarse y tener hijos; además, podríamos dejar que las mujeres hagan carrera y lleguen a obispo por lo menos
—Ya veo, disculpame un segundito… que tengo gente en la otra línea
Dios aprieta un par de botones en el teléfono.
—Hola
—Sí, con el Dios de los Hebreos
—El habla
—Aquí el Rabino, descendiente directo de David
—Dime hijo, ¿has llamado para confesarte?
—No exactamente Padre, quería pedirle un milagrito
—Otro más
—Verá… eso de que los judíos solo pueden serlo por sangre y tengamos que casarnos entre nosotros, así quedamos todos narigones Padre; y además, aquello de tener que cortarse la… asusta un poco a los candidatos vio
—Entiendo, dame un segundito que tengo gente en la otra línea
Dios aprieta un par de botones en el teléfono
—Hola…
—Sí… ¿Dios es amor?
—No, Dios soy yo
—¡Amen padre, amen!
—Amen hijo amen, dime… ¿tú también quieres un milagrito verdad?
—No Padre, yo quería pedirle: que pare ya de hacer milagros
—¿Y eso… por qué?
—Verá Padre, si aumentamos la pobreza y la delincuencia, la ignorancia y la brutalidad, la gente acudiría a nosotros… digo a usted mi Señor, en masa
—Entiendo hijo, entiendo, dame un segundito que ya les contesto a todos
Dios aprieta un par de botones en el teléfono y se queda con el tubo en la mano, mientras se escucha una voz de mujer al estilo grabación de contestadora.
Voz: Hola… usted se ha comunicado con el paraíso, dios no puede atenderlo en este momento, pero si nos deja su plegaria después del tono, le enviaremos un ángel a la brevedad, gracias…
Dios termina de colgar y se retira diciendo:
—Estos chiquilines… no crecen más
Escena dos
Personaje: Mujer al estilo marimacho, bien machona y de voz ronca
Ring… ring…
—Hola, ¿quién habla?
—Disculpe… sería usted tan amable de responder a un cuestionario
—Sí claro
—¿Nombre?
—No gracias, ya tengo
—No hombre… yo le estoy preguntando: ¿qué cuál es su gracia?
—Pá… la verdá, que nunca me salieron bien los chistes
—Que no coño, que quiero saber cómo se llama
—Yo no me llamo, más bien que me llaman lo demás
—Y cómo lo llaman joder…
—Por teléfono
—Cago en la ostia; mejor pasemos a lo siguiente: ¿sexo?
—Mucho y del bueno
—A ver a ver, que esto ya se está complicando: ¿a usted le gustan las mujeres cierto?
—Y con mucha teta
—Entonces es hombre
—No, soy lesbiana
—Ostia, aquí tengo yo un cuadradillo que dice hombre, y otro que dice mujer…
—Jodete
—Calma, calma, que yo ya se lo que he de hacer, le pongo una crucecilla aquí en el medio, y vamos con la última pregunta: ¿Su domicilio es...?
—¿Qué sos policía vos qué preguntas tanto?
—No hombre... que esto es una encuesta
—Yo no sé con qué hombre te acuestas; pero eso es problema tuyo
Le corta enojada y se va enojada.
Escena tres
Personaje: un hombre feo
Ring… Ring…
—Hola
—Hola Carlos, te llamo porque tengo un problema con mi novia, y la voy a tener que dejar
—¿Y eso por qué?, si es simpática, inteligente y en cima: ¡está divina boludo!
—Precisamente, con ella me pasa lo mismo que con los relojes, prefiero una baratija china, de esos que vienen de regalo con el yogurt, que un Rolex de oro
—¿Y eso por qué che?
—Porque con el del yogur, la gente pensará que voy estreñido, pero con el de oro voy cagado. Estoy todo el día, ¿y si me lo roban, y si se me lo jode?, lo mismo con mi novia, ¿y si me la roban, y si me la joden?
—Bueno pero… acordate cuando la conociste, de cómo la conquistaste
—si me acuerdo clarito, la vi en un bar y pensé, ¿esta mujer será de la misma especie que yo?, porque a su lado parezco la rana René; y cuando me vio y me guiñó un ojo razoné: pobre, debe tener un tic; también recuerdo que poco después se me acerca y me pregunta: ¿Estas solo?, y yo le dije, bueno… solo, solo, lo que se dice solo… sí.
—¿Y que pasó después?
—Me invitó a la barra a tomar algo y ahí entendí, ahora sale una cámara oculta y quedo como un boludo para la tele; pero no, charlamos y al despedirnos me dice: mañana nos juntamos a tomar un café; claro que el café se lo tomará ella, porque yo me voy a tomar un plidex. Y luego, al día siguiente cuando desperté, parado frente al espejo me preguntaba: ¿qué me habrá visto?, a lo mejor soy un intelectual y todavía no me di cuenta, ¿seguro que me quiere cobrar?
—Pero no Carlos, si vos de cerca ganas mucho, lo que pasa es que nunca antes se te habían acercado tanto
—En definitiva, nos hicimos novios, pero en seguida me di cuenta del problema; todos mis amigos, se convirtieron en basquebolistas, sí, están todos esperando el fallo para agarrar el rebote y embocarla ellos
—Y salí a pasear a solas, con ella
—Eso es peor, el otro día pase por una obra y fue instantáneo, ¿Che Blancanieves, donde dejaste al resto de lo enanitos?, Mucho conejo pa tan poca zanahoria, y ahí exploté y me puse a llorar, porque qué iba a hacer, tomarme a golpes con los 15 muchachotes que se la pasan toda la tarde golpeando clavos; o aclararles: cuidado que esta mujer tiene pareja… y a lo mejor anda por acá cerca
—¿Y ya probaste llevarla a una discoteca?
—Estás loco, eso es mortal, se la pasa toda la noche bailando y claro, yo con ella, no puedo dejarla sola porque están todos a su alrededor, entonces sigo bailando hasta que de pronto me entran unas ganas terribles de mear y pienso, ¿a esta mujer no se le acabaran nunca las pilas?, parece el conejito de duracel, dura dura dura, y yo aguantando el meo miro a los hombre a mi alrededor y… dura dura dura, tengo que seguir bailando
—Bueno pero al menos… tendrás sexo del bueno
—Tampoco, si yo antes aguantaba lo menos, diez minutos en la postura del misionero, pero ahora ni bien se saca la ropa… ni misionero ni nada, me voy en seco como adolescente debutante que se la pasa en Internet
—Bueno Carlos, pero vos pensá que es simpática, inteligente, y después de todo, un defectito lo tiene cualquiera
Escena cuatro
Personaje: Chica joven de telefonista
Ring… Ring…
–Si… informes 20 qué desea
–Disculpame, pero ando medio perdido, quedé en encontrarme con un amigo a las dos, y estoy llegando tarde, porque no se dónde me encuentro
–Usted se encuentra en su coche, a siete kilómetros del centro, con 27 grados latitud norte y 41 de longitud oeste
—Disculpame, ¿pero vos sos ingeniera, verdad?
—Si señor, lo soy, ¿cómo lo supo?
—Es evidente, porque todo lo que me dijiste es técnicamente correcto, pero completamente inútil: fijate que yo sigo perdido, llegaré tarde, y no me sirve para nada la información que me diste
—Y usted señor debería ser político…
—Lo soy, ¿cómo lo adivinaste?
—Porque no sabe dónde está, ni hacia dónde se dirige; hizo una promesa que no puede cumplir, y ahora espera que otro le resuelva el problema. De hecho, usted está en la misma situación en la que estaba antes de llamar; pero ahora, por alguna extraña razón, parece que la culpa es mía
A la derecha del escenario, un teléfono rojo y sonando, sobre un pedestal de mármol blanco; contrasta con el fondo negro del telón cerrado. El personaje entra caminando por la izquierda.
Escena uno
Personaje: Hombre de sandalias y toga blanca atada a la cintura, larga barba y pelo blanco también, aureola sobre su cabeza.
Ring… ring…
—Hola…
—Si… mi Señor, aquí el Papa
—¿De cual religión?
—Católica mi Señor
—Pues te equivocaste de número, yo soy el Dios de los Musulmanes; los seguidores de Jesús van por el interno 33, luego se divide… allí están todas las opciones
—Ah… disculpe
Dios cuelga y se queda allí parado. El teléfono vuelve a sonar.
—Hola…
—Si… ¿con el Dios de la religión Católica…?
—… apostólica romana, aquí es
—Por fin, soy yo; el Papa mi Señor
—Dime hijo mío, ¿has llamado para confesarte?
—En realidad… quería pedirle un milagrito Padre
—¿Otro más?
—Son tiempos difíciles Padre, tenemos mucha competencia en estos días
—Me imagino, querrás alguna inundación… con plaga incluida obviamente; te va a costar quinientos ave Maria y mil padre Nuestros
—No Padre, tranquilo, que para eso tenemos bombas. Yo quería pedirle, que autorice algunos cambios en la iglesia, fíjese que entre la competencia… incluso pueden casarse y tener hijos; además, podríamos dejar que las mujeres hagan carrera y lleguen a obispo por lo menos
—Ya veo, disculpame un segundito… que tengo gente en la otra línea
Dios aprieta un par de botones en el teléfono.
—Hola
—Sí, con el Dios de los Hebreos
—El habla
—Aquí el Rabino, descendiente directo de David
—Dime hijo, ¿has llamado para confesarte?
—No exactamente Padre, quería pedirle un milagrito
—Otro más
—Verá… eso de que los judíos solo pueden serlo por sangre y tengamos que casarnos entre nosotros, así quedamos todos narigones Padre; y además, aquello de tener que cortarse la… asusta un poco a los candidatos vio
—Entiendo, dame un segundito que tengo gente en la otra línea
Dios aprieta un par de botones en el teléfono
—Hola…
—Sí… ¿Dios es amor?
—No, Dios soy yo
—¡Amen padre, amen!
—Amen hijo amen, dime… ¿tú también quieres un milagrito verdad?
—No Padre, yo quería pedirle: que pare ya de hacer milagros
—¿Y eso… por qué?
—Verá Padre, si aumentamos la pobreza y la delincuencia, la ignorancia y la brutalidad, la gente acudiría a nosotros… digo a usted mi Señor, en masa
—Entiendo hijo, entiendo, dame un segundito que ya les contesto a todos
Dios aprieta un par de botones en el teléfono y se queda con el tubo en la mano, mientras se escucha una voz de mujer al estilo grabación de contestadora.
Voz: Hola… usted se ha comunicado con el paraíso, dios no puede atenderlo en este momento, pero si nos deja su plegaria después del tono, le enviaremos un ángel a la brevedad, gracias…
Dios termina de colgar y se retira diciendo:
—Estos chiquilines… no crecen más
Escena dos
Personaje: Mujer al estilo marimacho, bien machona y de voz ronca
Ring… ring…
—Hola, ¿quién habla?
—Disculpe… sería usted tan amable de responder a un cuestionario
—Sí claro
—¿Nombre?
—No gracias, ya tengo
—No hombre… yo le estoy preguntando: ¿qué cuál es su gracia?
—Pá… la verdá, que nunca me salieron bien los chistes
—Que no coño, que quiero saber cómo se llama
—Yo no me llamo, más bien que me llaman lo demás
—Y cómo lo llaman joder…
—Por teléfono
—Cago en la ostia; mejor pasemos a lo siguiente: ¿sexo?
—Mucho y del bueno
—A ver a ver, que esto ya se está complicando: ¿a usted le gustan las mujeres cierto?
—Y con mucha teta
—Entonces es hombre
—No, soy lesbiana
—Ostia, aquí tengo yo un cuadradillo que dice hombre, y otro que dice mujer…
—Jodete
—Calma, calma, que yo ya se lo que he de hacer, le pongo una crucecilla aquí en el medio, y vamos con la última pregunta: ¿Su domicilio es...?
—¿Qué sos policía vos qué preguntas tanto?
—No hombre... que esto es una encuesta
—Yo no sé con qué hombre te acuestas; pero eso es problema tuyo
Le corta enojada y se va enojada.
Escena tres
Personaje: un hombre feo
Ring… Ring…
—Hola
—Hola Carlos, te llamo porque tengo un problema con mi novia, y la voy a tener que dejar
—¿Y eso por qué?, si es simpática, inteligente y en cima: ¡está divina boludo!
—Precisamente, con ella me pasa lo mismo que con los relojes, prefiero una baratija china, de esos que vienen de regalo con el yogurt, que un Rolex de oro
—¿Y eso por qué che?
—Porque con el del yogur, la gente pensará que voy estreñido, pero con el de oro voy cagado. Estoy todo el día, ¿y si me lo roban, y si se me lo jode?, lo mismo con mi novia, ¿y si me la roban, y si me la joden?
—Bueno pero… acordate cuando la conociste, de cómo la conquistaste
—si me acuerdo clarito, la vi en un bar y pensé, ¿esta mujer será de la misma especie que yo?, porque a su lado parezco la rana René; y cuando me vio y me guiñó un ojo razoné: pobre, debe tener un tic; también recuerdo que poco después se me acerca y me pregunta: ¿Estas solo?, y yo le dije, bueno… solo, solo, lo que se dice solo… sí.
—¿Y que pasó después?
—Me invitó a la barra a tomar algo y ahí entendí, ahora sale una cámara oculta y quedo como un boludo para la tele; pero no, charlamos y al despedirnos me dice: mañana nos juntamos a tomar un café; claro que el café se lo tomará ella, porque yo me voy a tomar un plidex. Y luego, al día siguiente cuando desperté, parado frente al espejo me preguntaba: ¿qué me habrá visto?, a lo mejor soy un intelectual y todavía no me di cuenta, ¿seguro que me quiere cobrar?
—Pero no Carlos, si vos de cerca ganas mucho, lo que pasa es que nunca antes se te habían acercado tanto
—En definitiva, nos hicimos novios, pero en seguida me di cuenta del problema; todos mis amigos, se convirtieron en basquebolistas, sí, están todos esperando el fallo para agarrar el rebote y embocarla ellos
—Y salí a pasear a solas, con ella
—Eso es peor, el otro día pase por una obra y fue instantáneo, ¿Che Blancanieves, donde dejaste al resto de lo enanitos?, Mucho conejo pa tan poca zanahoria, y ahí exploté y me puse a llorar, porque qué iba a hacer, tomarme a golpes con los 15 muchachotes que se la pasan toda la tarde golpeando clavos; o aclararles: cuidado que esta mujer tiene pareja… y a lo mejor anda por acá cerca
—¿Y ya probaste llevarla a una discoteca?
—Estás loco, eso es mortal, se la pasa toda la noche bailando y claro, yo con ella, no puedo dejarla sola porque están todos a su alrededor, entonces sigo bailando hasta que de pronto me entran unas ganas terribles de mear y pienso, ¿a esta mujer no se le acabaran nunca las pilas?, parece el conejito de duracel, dura dura dura, y yo aguantando el meo miro a los hombre a mi alrededor y… dura dura dura, tengo que seguir bailando
—Bueno pero al menos… tendrás sexo del bueno
—Tampoco, si yo antes aguantaba lo menos, diez minutos en la postura del misionero, pero ahora ni bien se saca la ropa… ni misionero ni nada, me voy en seco como adolescente debutante que se la pasa en Internet
—Bueno Carlos, pero vos pensá que es simpática, inteligente, y después de todo, un defectito lo tiene cualquiera
Escena cuatro
Personaje: Chica joven de telefonista
Ring… Ring…
–Si… informes 20 qué desea
–Disculpame, pero ando medio perdido, quedé en encontrarme con un amigo a las dos, y estoy llegando tarde, porque no se dónde me encuentro
–Usted se encuentra en su coche, a siete kilómetros del centro, con 27 grados latitud norte y 41 de longitud oeste
—Disculpame, ¿pero vos sos ingeniera, verdad?
—Si señor, lo soy, ¿cómo lo supo?
—Es evidente, porque todo lo que me dijiste es técnicamente correcto, pero completamente inútil: fijate que yo sigo perdido, llegaré tarde, y no me sirve para nada la información que me diste
—Y usted señor debería ser político…
—Lo soy, ¿cómo lo adivinaste?
—Porque no sabe dónde está, ni hacia dónde se dirige; hizo una promesa que no puede cumplir, y ahora espera que otro le resuelva el problema. De hecho, usted está en la misma situación en la que estaba antes de llamar; pero ahora, por alguna extraña razón, parece que la culpa es mía
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